LA FOTO IMAGINARIA

"Imputo la inmobilid de la foto presenten a la toma pasada, y esta detención es lo que constituye la pose, ... en la foto algo se ha posado ante el pequeño agujero quedándose en él para siempre. ... En la fotografía la presencia de la cosa (en cierto momento del pasado) nunca es metafórica."
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-Roland Barthes, La Cámara Lúcida-

TODAS MIS FOTOS SON IMAGINARIAS

TODAS MIS FOTOS SON  IMAGINARIAS
Eugene Atget, Hôtel de Jassaud
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Dibujo y Pintura

jueves, 21 de noviembre de 2013

PUNCTUM





 
PUNCTUM



 Koen Wessing, Nicaragua 1979





Roland Barthes: 

«La verdad enfática del gesto en las grandes circunstancias de la vida». 

(Charles Baudelaire)






Las tres niñas tienen el mismo gesto, y la madre está de espaldas y lejos.












sábado, 17 de marzo de 2012

Willy Ronis







Willy Ronis















               Le Nu Provencal, 1949


























Willy Ronis (París, Francia, el 14 de agosto de 1910 - París, 12 de septiembre de 2009 ) fue un fotógrafo francés quien retrató en vida la post-guerra en París y Provenza.



Willy Ronis, exponente de la fotografía de la segunda posguerra mundial, ha fallecido este sábado a la edad de 99 años. Hijo de un refugiado ucranio judío y una profesora de piano lituana, el joven Willy Ronis estuvo en contacto con la fotografía toda su vida, ya que su padre tenía un estudio en el barrio parisino de Montmartre. Sin embargo tiró de él la profesión materna, y durante su adolescencia jugó más con la música que con la fotografía. Pese a todo se tiene constancia de que su primera fotografía la firma a los 16 años.


No fue hasta 1932, una vez cumplido con el servicio militar, cuando entra de lleno en la fotografía. El cáncer que padeció su padre obligó a Ronis a hacerse cargo del estudio. El joven fotógrafo no aguanta entre las paredes del estudio, y decide salir a retratar el exterior, primero deportes de invierno, para más tarde retratar la vida urbana de París.


Es la capital francesa en ese tiempo cuna de fotógrafos apegados a lo humano. Coincide y comparte experiencia con otros grandes como Doisneau, Cartier-Bresson o Robert Capa. Los objetivos de las cámaras se fijan por aquel entonces en la agitación social que vive Francia durante la década de los treinta. A partir de 1936, año en el que vence la izquierda francesa agrupada en el Frente Popular, Ronis empieza a publicar en la revista Regards una serie de trabajos sobre los movimientos sociales, entre ellos las huelgas de obreros en Citröen.


La Segunda Guerra Mundial hace que Ronis cuelgue las cámaras. Por su origen judío, huye del París ocupado por los nazis y se instala en la Francia de Vichy. Trabaja en las taquillas de un teatro, como ayudante de decorados en el cine, o como pintor de bisutería, oficio en el que conoce a su futura Marie-Anne, a la que retrata y convierte en su principal modelo, en obras como El desnudo provenzal.


El fin de la contienda hace que Willy Ronis retome la fotografía. Y lo hace a lo grande y con otros grandes: en 1946 entra a formar parte de la agencia Rapho, junto a Doisneau y Brassaï. El humanismo que impregna su estilo es ya indiscutible. Ronis retrata la vida cotidiana, como por ejemplo al Pequeño parisino, un niño que corre llevando debajo del hombro una baguette más grande que él. "La aventura no solo se mide en kilómetros", dirá sobre su fotografía. "Las fuertes emociones no se encuentran solo en Partenón. Emoción, si eres digno de ella, será sentida detrás de la sonrisa de un niño que vuelve a casa con los libros del colegio, un tulipán en un jarrón tocado por un rayo del sol, o el rostro de una mujer enamorada".


Sus retratados son eso: niños que corren por los barrios populares de la capital, que se esconden para jugar debajo de unas escaleras, el beso de una pareja de enamorados, y como escenario siempre París. "En los diferentes géneros en los que he trabajado", decía en una entrevista en mayo pasado a Mediapart, "no me gustaba mucho el retrato [posado]. Me gustaba mucho más el movimiento, la gente en la calle, los hechos, las cosas que se mueven". En esa misma entrevista confesaba que durante toda su vida solo trabajó con tres. "Es el fotógrafo quien hace la fotografía, no el aparato", sentenciaba.


La década de los cincuenta es para Willy Ronis su época dorada, convirtiéndose en el primer fotógrafo francés en firmar en la revista LIFE. Edward Steichen (director de fotografía por aquel entonces del MOMA de Nueva York) lo incluye junto a Izis, Cartier-Bresson, Brassaï y Doisneau, en la exposición Cinco fotógrafos franceses, y poco después en Family Man (1955), la gran muestra que recoge el trabajo de 273 fotógrafos con el ser humano como centro exclusivo de las obras.


En los años 60 las fotografías que imperan en la prensa son las instantáneas impactantes, "y a mi", confesará tiempo después, "la fotografía de impacto, no me interesa". El "fotógrafo parisino", como el mismo se autodefinía, se dedicará desde entonces a la fotografía de publicidad, de moda y a los desnudos así como a dar clase del oficio, dejando un tanto de lado ese estilo que compartió con Robert Doisneau (captar el instante de la vida cotidiana y convertirlo en una obra de arte). También célebres son sus autoretratos. Uno de ellos (Nirvana), lo tomará bien entrados los 80 años mientras salta en paracaídas.


Legión de honor de la República Francesa (máxima condecoración de su país), Willy Ronis también fue premiado con el Gran Premio de las Artes y de las Letras de Francia en 1970. En 1983 dona toda su obra al estado francés, pero no es hasta 2001 (¡a los 91 años!) cuando decide colgar definitivamente sus cámaras, con un desnudo como última fotografía firmada por él. El pasado mes de julio acudió al encuentro de fotografía de Arles, compartiendo con el público experiencias de toda una vida dedicada a la fotografía.



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lunes, 6 de febrero de 2012

En La Cámara Lúcida:









En La Cámara Lúcida:


















La fotografía se escapa de clasificaciones.


El estilo de una foto es lo que hace que una foto sea lenguaje.
El objeto es un referente, cuando vemos una fotografía vemos lo que está adherido a ella, no la fotografía en sí.


La fotografía captura la esencia única de un objeto o un personaje, produce un momento verdadero en la realidad; en contraste, la pintura puede fingir la realidad o exagerarla.


La realidad es que los químicos fueron quienes inventaron la fotografía, no los pintores. La fotografía es la emancipación del referente, es la resurrección de lo que ya no existe, es revivir el pasado y lo real al mismo tiempo, resulta un agente de la muerte, es el testimonio de que aquello que existió.


La verdadera identidad de una fotografía reside en el blanco y negro, el color viene siendo una simple capa, algo postizo y artificial que no resulta natural.
La esencia de la fotografía es que puede ratificar lo que ella misma representa, no inventa nada.


Una fotografía resulta laboriosa cuando engaña, por esto, es un certificado de presencia; la fotografía es magia, no un arte, debe poseer una fuerza constativa que atañe al objeto.


El cine tiene sus bases en la fotografía, sin embargo, es una fotografía mutilada y manipulada lo cual no causa ningún espectro.


La fotografía es violenta ya que llena a la fuerza la vista, ya que nada puede ser rechazado o transformado; irrumpe en lo privado para hacerlo público, sin embargo, no revela lo íntimo.


El retrato es considerado como una apariencia común pero en realidad la imagen de un retrato se parece a cualquiera menos a quien representa, además hace aparecer cosas que nunca vemos en la vida diaria, como el linaje; muestra la vejez y, aunque es resplandeciente, demarca el rostro.


La fotografía es cuerda cuando el realismo es relativo y se sabe que es una representación, pero si se cree en un realismo absoluto y se piensa que es lo original, se convierte en locura. La fotografía es una ilusión, una visión mediativa, es una evidencia extrema que nos remonta a una certeza inmediata.






-Roland Barthes en La Cámra Lúcida-












miércoles, 25 de mayo de 2011

FOTOGRAFÍAS (de varios autores)

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"Una foto es siempre invisible, no es ella a quien vemos."

-Roland Barthes-







Joseph Niépce, La Primera Fotografía,1826 27








Niepce, "la mesa puesta", (1822)








Eugene Atget







André Kertész, La balada del violinista








André Kertész






niño con perro, PARÍS 1928, ANDRÉ KERTESZ






Retrato de of Georgia O'Keeffe por Alfred Stieglitz, 1918






 Alfred Stieglitz. Winter Fifth Avenue 1892








Louis Jacques Mandé Daguerre, (1787-1851)







Man Ray 1890 - 1976







 Margaret Cameron, 1862







Margaret Cameron, 1875






Margaret Cameron, Annie Philpott, 1864





 Julia Margaret Cameron (1815-1879)





















domingo, 27 de febrero de 2011

Primer poema de Zerkalo, Arseni Alexandrovich Tarkovski

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Primer poema de Zerkalo, 

Arseni Alexandrovich Tarkovski 




Los primeros encuentros






Cada instante de nuestros encuentros
Celebramos, como una presencia Divina,
Solos en todo el mundo. Entrabas
Más audaz y liviana que el ala de un ave;
Por la escalera, como un delirio,
Saltabas de a dos los escalones, y corrías
A través de las húmedas lilas, llevándome lejos,
A tus dominios, al otro lado del espejo.

Cuando llegó la noche, recibí la gracia,
Las puertas del altar se abrieron,
Y brilló en la oscuridad, en el espacio
La desnudez, y se inclinó lentamente,
Y despertando, pronuncié: “¡Bendita seas!” ,
Y en seguida percibí la insolencia
De esta bendición. Dormías,
Y para pintar tus párpados de aquel azul eterno
Las lilas se inclinaron hacia ti desde la mesa,
Tus párpados azules ahora estaban
Serenos, tibias tus manos.

En el cristal se percibía el pulso de los ríos,
El humo de los cerros, el resplandor del mar,
Y una esfera en la palma de la mano sostenías,
De cristal, y dormías en el trono,
Y, ¡oh Dios Santo! Eras mía solamente.

Al despertar, habías transformado
El común lenguaje cotidiano
Y con renovada fuerza se colmó la garganta
De vocablos sonoros, y la palabra “tu”, tan liviana,
Quería decir “rey” ahora, revelando su nuevo significado.
De pronto, en el mundo todo ha cambiado,
Hasta las cosas simples, como la jarra, la palangana,
Cuando se erguía en medio de nosotros, cuidándonos,
El agua, dura y laminada.

Fuimos llevados hacia el más allá,
Y se abrían ante nosotros como por encanto
Las ciudades milagrosas, y nos invitaban a pasar,
La menta se extendía bajo nuestros pies,
Las aves seguían nuestro camino,
Los peces remontaban nuevos ríos,
Y el cielo se abrió ante nuestros ojos…

Mientras seguía nuestras huellas el destino,
Como el loco, armado de una navaja.




Tarkovski, Arseni Alexandrovich, traducción de Irina Bogdaschevski. Buenos Aires, Argentina, Diario de Poesía, Nro. 6.







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ANDREI TARKOVSKY, "El Espejo"

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ANDREI TARKOVSKY 

"El Espejo"


















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